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António Lobo Antunes

(Portugal, Lisboa, 1942) heredó de su abuelo el gusto por sentarse callado y mirar. Descubrió que quería ser escritor a los doce años en un tranvía que lo llevaría a Benfica. Terminó la carrera de medicina, que nunca le interesó. Luego de combatir en la guerra de Angola volvió a su país y durante varios años escribió una novela, que consideró inservible; y de pronto “sin que me resultase claro por qué o cómo, un feto cualquiera dio una voltereta en mi barriga y comencé Memoria de elefante”, publicada en 1979. A este libro le siguieron, Conocimiento del infierno, Manual de inquisidores, Esplendor de Portugal, Fado alejandrino, entre otros; mismos que lo han situado como candidato permanente, incluso antes de José Saramago, al Premio Nobel de Literatura.

António Lobo Antunes es considerado una de las voces más importantes dentro de la literatura mundial, postulado repetidas veces como candidato para recibir el Premio Nobel de Literatura, su literatura es fruto de una observación detallada del entorno plagado de diversidad, violencia, soledad y ansiedad.

“Heredé de mi abuelo el gusto por quedarme callado y mirar. Él lo hacía en su jardín. Como yo no tengo jardín lo hago en casa, en los bancos de la calle, en los parques, en los centros comerciales”, afirma António Lobo Antunes al referirse a su fuente principal de inspiración: la percepción reflexiva.

Ganador del Premio Iberoamericano de Letras José Donoso 2006 –otorgado a escritores como José Emilio Pacheco (2001), Isabel Allende (2003) y el peruano, Antonio Cisneros (2004)– Lobo Antunes se caracteriza por la variedad de sus temas, por un continuo juego entre lenguajes y estructuras, y por una desarrollada sensibilidad que le permite explorar a profundidad la complejidad de sus personajes.
(2005) Premio Jerusalem.

Es evidente que su profesión de médico especializado en psiquiatría le ha otorgado la capacidad de penetrar la psique de sus personajes; generalmente reflejos del ambiente bélico y la represión que Lobo Antunes conoció.

De su quehacer profesional, el lusitano ha extraído gran parte de sus obras. No obstante, su participación como médico durante la guerra de liberación que la aún colonia de Angola sostuvo contra Portugal fue la experiencia que dio como resultado su primera gran novela:

Memoria de Elefante (1979) fue una secuela directa de su participación en el Ejército portugués durante los años de 1970-1973, en plena guerra de Angola. En el libro de Lobo Antunes se relata la historia de un psiquiatra, como él, que navega por las aguas de la melancolía y se enfrenta a la soledad inherente de su naturaleza, aunada a los sueños frustrados de ser escritor y a un pasado que le persigue sin clemencia.

La prosa de Memoria de Elefante ya esboza el estilo que Lobo Antunes mantendrá en obras como El culo del mundo (1979), Las naves (1988) y Esplendor de Portugal (1997); creaciones en las que el escritor luso tiende a jugar con la frontera entre poesía y narrativa para criticar la identidad portuguesa, pero sin dejar a un lado el amor por su país; a pesar de que el prosista aseguró en alguna ocasión: “me gustaría mucho ser angoleño, si me diesen la nacionalidad la aceptaría con mucho gusto”.

El también merecedor del Premio de Literatura Europea del Estado Austriaco 2000 –el más importante de esa nación–, considera su ejercicio literario como una necesidad más que como un deseo; ha comentado que a veces le agradaría olvidar cómo escribir, pero que cuando deja de hacerlo la sensación se torna desagradable. “Escribir es muy difícil. No es una actividad que se asocie con el placer”, ha declarado el narrador.

Un ejemplo del esfuerzo que significa la escritura para António Lobo Antunes es su comentario acerca de la gestación de otra novela clave en su desarrollo como escritor: Yo he de amar una piedra (2004): “Me quedé embarazado del libro desde el principio. Lloré mucho al escribirla pero sentí que había sido muy bueno que la escribiera, porque me permitió vivir momentos de gran intensidad”.

Esa intensidad hace de las obras de Lobo Antunes un disfrute que se transmite al lector mediante un mundo alterno, siempre vinculado con vivencias del autor, aunque sucedidas en África, en su barrio natal (Benfica) o en medio de la opresión dictatorial de Antonio Oliveira de Salazar, poseedoras de un significado universal y que han provocado que Lobo Antunes sea uno de los autores más traducidos en el mundo.

Yo he de amar una piedra conmemora el amor: está inspirada en una mujer a quien Lobo Antunes observó desde su despacho en el Hospital Miguel Bombarda de Lisboa.

La mujer cana, de ojos azules y vestida de luto atrajo la atención del portugués, “por su mirada impresionante”. Lobo Antunes se enteró después de que la anciana había amado secretamente a un hombre casado durante más de 50 años hasta que éste murió.

Tal visión derivó en una novela en la que António Lobo Antunes muestra la fuerza del sentimiento humano y sus propias obsesiones: la carencia de afecto de sus padres, su primera mujer, la violencia y la remembranza del horror bélico de África; temáticas que brotan con frecuencia en otras obras del también periodista, quien señala que las lecturas que lo incitaron a escribir fueron las historietas de Flash Gordon, El pato Donald y Tin-tín y no aquella literatura calificada como esencial y clásica.

“Para mí, Sandokán tuvo más importancia que El Quijote de la Mancha” sostiene el autor de Tratado de las pasiones del alma (1990), El orden natural de las cosas (1992) y Buenas tardes a las cosas de aquí abajo (2003), esta última, una radiografía de las relaciones de tráfico de diamantes y algodón efectuadas en el continente negro.

La experimentación es para António Lobo Antunes uno de las características esenciales de la auténtica creación literaria. Libro de crónicas (2002) plasma, a través de mundos cotidianos e íntimos con diluidas divisiones geográficas, raciales, sociales y sexuales, la postura del lusitano en cuanto a su perspectiva de la innovación literaria.

¿Qué haré cuando todo arda? (2001) se fundamenta en el análisis de personajes envueltos en el travestismo, homosexualidad y drogadicción; mundos desconocidos para Lobo Antunes, pero que logró retratar con la misma fuerza con la que se adentraba en ellos.

El aspecto histórico es uno de los temas predilectos en la literatura de António Lobo Antunes. Una muestra de esto es su libro de 1999: Exhortación a los Cocodrilos, pues expone el punto de vista femenino respecto al momento posterior a la Revolución de los Claveles, postura que nunca antes se había plasmado en la literatura portuguesa.

António Lobo Antunes es un escritor que posee la precisión quirúrgica necesaria para la construcción de obras que toman a la realidad a través del exacto uso de las palabras, con una prosa limpia, armónica y sobre todo deleitable.

Fuente: CNL www.literaturainba.com
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