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Blackwood Algernon

Algernon Blackwood es muy conocido gracias a su relato “Los Sauces”, el cual es considerado uno de los mejores relatos de horror sobrenatural nunca escritos (HPL le concedió también este honor). Nacido en Shooter’s Hill, Kent el 14 de Marzo de 1869, fue educado en una estricta disciplina calvinista. Era hijo de la viuda del Duque de Manchester y de su segundo marido, Sir Stevenson Arthur Blackwood, funcionario del tesoro que más tarde llegaría a Secretario de los Correos Reales. Durante su estancia en la escuela privada, a la edad de 14 años, decide que quiere ser médico. Uno de sus profesores, un médico también, fascinaría a Blackwood con los poderes del hipnotismo terapéutico. Blackwood decidió consagrarse a la psiquiatría médica. A la edad de 16 años es enviado a Alemania para estudiar en la escuela de los Hermanos Moravos de Königsfeld, escuela de tradición militar, muy al gusto de sus progenitores. Es allí donde un compañero de estudios que había estado en la India le introduce a los misterios de la religión Hindú. Como reacción a la opresiva educación calvinista a la que había estado expuesto hasta entonces, Blackwood se muestra fascinado por el Vagabad Gita, el Vedanta, el Yoga de Patanjili y la teosofía.

Acaba sus estudios secundarios en el Wellington College de Cambridge, y muy al estilo de la época, pasa un año en el extranjero en Suiza, trasladándose a Canada para efectuar un negocio para su padre. Tras la experiencia canadiense vuelve a Gran Bretaña para asistir a la Universidad de Edimburgo, dejándola al año siguiente. Por entonces ya ha perdido todo interés en la medicina. Vuelve a Canada para fundar un negocio ganadero que fracasa estrepitosamente, funda un negocio hostelero que también resulta un fracaso vendiendo su participación en el negocio en 1892.

Con graves problemas económicos y peleado con sus progenitores, Blackwood desaparece durante un verano entero en los bosques canadienses, un escenario que reaparecerá constantemente en posteriores escritos (serían los sobrecogedores paisajes del país norteamericanos los que más tarde le inspirarían su famoso relato “El Wendigo). Renovado espiritualmente, Blackwood se traslada a Nueva York y empieza a trabajar como reportero para el Evening Sun. Gana algún dinerito extra posando como modelo para el artista Charles Dana Gibson, amigo del escritor Robert W. Chambers autor del famosísimo “El Rey Amarillo”. Al igual que con Lovecraft, Nueva York no sería amable con Blackwood. Fue infeliz allí y sus amistades no fueron las más adecuadas. Fue estafado alguna vez. Tambien fue acusado injustamente de piromanía. Además cometió el gran error de trabar amistad y compartir habitación con el poco escrupuloso Arthur Bigge. Bigge robó a Blackwood y desapareció. Blackwood, en respuesta, persiguió al hombre por toda Nueva York y hizo que le arrestasen.

En 1895 es contratado como reportero por el New York Times, elevando considerablemente sus ingresos. Dos años después deja el periódico para trabajar como secretario privado del banquero James Speyer. En 1899 Blackwood deja los Estados Unidos para volver a Inglaterra. Blackwood diría más tarde de su etapa Neoyorquina: “Parecía como si [yo] estuviese recubierto de una piel blanda e irritable, en la que Nueva York derramaba sal y acido a todas horas”.

En Inglaterra, Blackwood vueve a la ganadería, en cierta forma. Participa en una compañía lechera pero pasa la mayor parte del tiempo viajando por Europa. En 1900 descubre la Orden Hermética de la Golden Dawn (curiosamente Machen también fue miembro de la misma orden), un retorno a las inquietudes paranormales y espirituales de su juventud. Y, por fin, empieza a escribir seriamente (contaba 31 años). En 1906 recoge su escasa producción hasta la época y la envía a Eveleigh Nash que la publica bajo el título “La casa vacía y otras historias de fantasmas”. Su siguiente aportación le catapultará a la fama: son las series “John Silence: investigador de lo extaordinario”, una especie de Sherlock Holmes de los fenómenos paranormales, personaje de tremenda popularidad entre los lectores de la época. El éxito de “Silence” decide a Blackwood a dedicarse enteramente a la literatura: se establece en Böle, Suiza de 1908 a 1914. Durante este periodo escribe El Centauro (1910), considerado por muchos como su mejor trabajo, durante un viaje a las montañas del Caucaso. Un viaje a Egipto inspirará “La Arena”, “Descenso a Egipto” y “La Ola”. Su obra “Prisionero en la tierra de las Hadas” es adaptada por Sir Edgard Elgar en el exitoso musical The Starlight Express.

Cuando estalla la Primera Guerra Mundial, Blacwoood se alista en la indigencia del ejército británico (un destino común entre los escritores de la época). Tras la guerra, Blackwood vuelve a su Kent nativa y escribe dos colecciones más de relatos: Lenguas de Fuego y Shocks, pero la mayor parte de su obra se compone de dramas o fantasías para niños como Sambo y Snatch, The Fruit Stoneros o Dudley y Gilderoy.

En 1934 la BBC invita a Blackwood a leer historias de fantasmas en la radio. Fue un tremendo éxito. Blackwood irrumpe en las ondas como gran figura. En 1936 hace su primera aparición en la televisión (convirtiéndose en uno de los pioneros del medio). En 1949 recibe la medalla de la Sociedad Televisiva y es ordenado caballero del Imperio Británico. Por entonces ya es conocido como “El Hombre-Fantasma”. Algernon Blackwood falleció el 10 de Diciembre de 1951.

Lovecraft y Algernon Blackwood

Lovecraft escribe en el Horror Sobrenatural en la literatura:

“Menos intenso que Machen para delinear el horror puro, aunque infinitamente cercano a la idea de un mundo irreal que amenaza constantemente al nuestro es el talentoso y prolífico Algernon Blackwood, entre cuya voluminosa y desigual obra puede hallarse la mejor literatura espectral de ésta o de cualquier otra época. El genio de Blackwood es indiscutible, pues nadie se ha aproximado a la destreza, seriedad y minuciosa fidelidad con la que él registra los tonos de extrañeza en ámbitos y experiencias ordinarias, o la notable perspicacia con la que construye detalle por detalle todas las percepciones que llevan de la realidad hacia una vida o visión sobrenatural. Aunque no posee un dominio llamativo de la magia verbal, Blackwood es el absoluto e incuestionable maestro de la atmósfera fantástica; y puede sugerir toda una historia a partir de un simple fragmento de descripción psicológica seco y conciso. Por encima de todos él comprende la pasión con que algunas mentes sensibles se aferran a vivir por siempre en los límites del sueño, y cuan relativa y endeble es la diferencia entre las imágenes formadas a partir de objetos reales y aquellas excitadas por el juego de la imaginación.”

En un principio Blackwood no impresionó demasiado a Lovecraft cuando leyó su obra por primera vez en 1920; sin embargo la lectura de “Los Sauces” (a la cual Lovecraft otorgaría la distinción de ser “el mejor relato de terror de todos los tiempos) en una antología en 1924, convence a Lovecraft de que está ante uno de los grandes autores de ficción sobrenatural (a pesar de su irregularidad como HPL recalcaría más de una vez),: especialmente del agrado de Lovecraft era el cosmicismo implícito en algunas de las mejores obras de Blackwood: el protagonista no es más que una marioneta en manos de inefables fuerzas que le superan totalmente. Lovecraft siempre consideró a Blackwood uno de los mejores maestros en cuanto a la creación de atmósfera en un relato, quizás sólo superado por Poe. Lovecraft usaría el recurso de las extrañas huellas sobre la nieve que Blackwood utiliza con maestría en “El Wendigo” para su relato “El Horror de Dunwich”. “La sombra sobre Innsmouth”, también pudo estar escrita bajo la influencia de Blackwood “Ancient Sorceries”, donde un viajero llega a una pequeña ciudad en Francia donde sus habitantes se convierten en gatos por la noche.

Lamentablemente Blackwood, que al parecer conocía de manera superficial la obra de Lovecraft, no tenía tan alta opinión del de Providence: comentaría una vez a Peter Penzoldt que la obra de Lovecraft carecía del “Terror Espiritual” que el encontraba fundamental en cualquier buen cuento de terror.

Fuente: Hplovecraft.es

Lectura:
El Wendigo
Transición
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