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Ibarbourou

Juana de Ibarbourou, (1895 - 1979) nació en Melo, una pequeña ciudad del Uruguay, y su verdadero nombre fue Juana Fernandez. Literariamente se la conoce también como Juana de América, y su notable obra, de rica concepción lírica, le ha valido un sólido reconocimiento a lo largo de todo el continente.

Su producción alterna un tono de jubilosa exaltación ante todo lo bello con la nota grave y melancólica, de caracter intimista, centrando sus temas en motivos de inspiración pura, como el paisaje y la naturaleza.

Su máximo admirador y selector, Diaz Casanueva, dijo de ella en una ocasión: Es como sus versos, sin pose ni literatura, ajena a toda pedantería y como olvidada de su suntuoso significado.

Ha publicado, en verso, "Las lenguas de diamante", "Raíz salvaje" y "La rosa de los vientos", entre otros, mientras que en prosa se destacan "El cántaro fresco" y "Estampas de la Biblia", que se ha constituido en un marcado éxito literario. Fue miembro de la Academia Nacional de Letras de su país.

EL DULCE MILAGRO

¿Que es esto? ¡Prodigio! Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen.
Mi amante besóme las manos, y en ellas,
¡oh gracia! brotaron rosas como estrellas.

Y voy por la senda voceando el encanto
y de dicha alterno sonrisa con llanto
y bajo el milagro de mi encantamiento
se aroman de rosas las alas del viento.

Y murmura al verme la gente que pasa:
"¿No veis que está loca? Tornadla a su casa.
¡Dice que en las manos le han nacido rosas
y las va agitando como mariposas!"

¡Ah, pobre la gente que nunca comprende
un milagro de éstos y que sólo entiende
Que no nacen rosas más que en los rosales
y que no hay más trigo que el de los trigales!

Que requiere líneas y color y forma,
y que sólo admite realidad por norma.
Que cuando uno dice: "Voy con la dulzura",
de inmediato buscan a la criatura.

Que me digan loca, que en celda me encierren
que con siete llaves la puerta me cierren,
que junto a la puerta pongan un lebrel,
carcelero rudo carcelero fiel.

Cantaré lo mismo: "Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen".
¡Y toda mi celda tendrá la fragancia
de un inmenso ramo de rosas de Francia!

Más poesías:
Raíz salvaje
Como la primavera
Despecho
Te doy mi alma desnuda
La hora
El pozo
La higuera
La promesa
Noche de lluvia
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