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Fernández de Moratín

Leandro Fernández de Moratín


Madrid, 1760-París, 1828.

Hijo del también literato Nicolás Fernández de Moratín, tuvo una formación autodidacta, aunque en contacto con los autores que, junto a su padre, formaban la elite cultural de Carlos III.

En 1787, gracias a su amistad con Jovellanos, fue a Francia como secretario de Francisco Cabarrús -político y economista de ideas avanzadas-.

La protección de Godoy le permitió una pensión para viajar por Europa entre 1792 y 1796. Su prolongada estancia en las cortes europeas le facilitó el contacto con la vida teatral de Inglaterra, Francia e Italia, lo cual será fundamental para acabar de perfilar su formación como dramaturgo.

Partidario de Napoleón, se exilió a Francia en 1817.

Aunque cultivó con acierto la poesía lírica y el género epistolar, Leandro Fernández de Moratín es el comediógrafo por excelencia de su siglo, pues supo ver los defectos de los escritores que le habían precedido en la consecución de nuevas formas dramáticas y consiguió crear una comedia en la que se armonizaba la comedia sentimental (podados todos sus excesos) y la comedia urbana que satirizaba las costumbres.

Su estética teatral no difiere de la de sus contemporáneos: quiere desvanecer el recuerdo de las libertades de Lope de Vega y las marañas de Calderón de la Barca, para lo que toma como modelo a Molière. En su definición de comedia (imitación en diálogo (escrito en prosa o verso) de un suceso ocurrido en un lugar y en pocas horas, entre personas particulares, por medio del cual y de la oportuna expresión de afectos y caracteres, resultan puestos en ridículo los vicios y errores comunes en la sociedad y recomendadas, por consiguiente, la verdad y la virtud) vemos las que serán sus principales características:

1 Deleite.
2 Enseñanza.
3 Ajuste a la regla de las tres unidades (acción, tiempo y lugar).

Moratín compuso cinco comedias originales:

1 El viejo y la niña, escrita en 1786 y representada por primera vez en 1790. En ella se cuestiona la violentación de los sentimientos naturales, a causa del egoísmo, la avaricia y las convenciones sociales. La trama de la comedia se ciñe a la clásica situación triangular entre un marido anciano (don Roque), una esposa joven (doña Isabel) y un joven enamorado de la esposa (don Juan), que la ha encontrado casada a la vuelta de un viaje. Como los dos jóvenes siguen enamorados (el matrimonio fue decidido por el tutor de doña Isabel), se establece una lucha entre la pasión y las convenciones sociales, que se resuelve con la marcha del joven a las Indias y la entrada de doña Isabel en un convento.
2 En El barón (estrenada en 1803, pero cuyo origen se encuentra en una zarzuela escrita por nuestro autor en 1787) también se ataca los matrimonios desiguales, fundados en el interés, y se defiende las inclinaciones naturales y el matrimonio entre personas de un mismo nivel social.
3 En La mojigata (escrita en 1791, aunque no se estrenó hasta 1804) la protagonista actúa hipócritamente, conforme al modelo de educación que su padre le ha dado y en contra de su íntima naturaleza. Su castigo vendrá de la mano de su casamiento con un cazadotes.
4 La comedia nueva o el café (estrenada en 1792), se desarrolla toda ella en un café, en el tiempo comprendido antes del estreno de una comedia heroica, El gran cerco de Viena, la representación de la obra (fuera de escena) y su fracaso antes de que termine, con lo que los personajes vuelven a reunirse y sacar sus consecuencias de lo sucedido. Es, como se puede ver, una crítica contra el disparatado teatro dieciochesco español.
5 La acción de El sí de las niñas (estrenada en 1806) se desarrolla en una posada, en el espacio de tiempo comprendido entre las siete de la tarde y las cinco de la mañana siguiente. En este interregno se reúnen en la posada una madre, doña Irene, viuda de tres matrimonios, autoritaria y parlanchina sin tino; su hija, doña Francisca, de dieciséis años y recién sacada del convento donde estaba recogida, y don Diego, quien pretende casarse con la joven, a pesar de sus casi sesenta años. Don Diego se mueve por el deseo de tener una esposa que le cuide y doña Irene facilita el casamiento ante la fortuna del futuro suegro. Doña Paquita, siguiendo los preceptos que le han inculcado, está dispuesta a obedecer en todo a su madre, aun estando enamorada de un don Félix de Toledo que resultará llamarse don Carlos y ser sobrino de don Diego. El conflicto se resuelve al saber este último lo que ocurre y desistir de su empeño, facilitando el matrimonio conforme al amor entre los dos jóvenes. Es la obra maestra entre las comedias moratinianas y está considerada por algunos como el arranque de nuestro teatro contemporáneo. Para el crítico Ruiz Ramón, varias razones conceden esta primacía:

1 Visión crítica y sentimiento actúan fundidas desde el comienzo, dotando de una rica humanidad a los personajes.
2 Perfecto ritmo teatral en el enlace de las situaciones.
3 Naturalidad y eficacia de los diálogos.

Con El sí de las niñas termina la producción original de Moratín, quien adaptaría después, durante la guerra de Independencia, La escuela de los maridos y El médico a palos, de Molière

Fuente: Wikillerato, en Educared
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